Más espectador

Desde hace unos años, las cargas policiales suelen provocar más disparos de móviles o cámaras de fotos que de otras cosas. Cuando en una mani, tanta gente está llamándose para contar lo que está pasando en vez de vivirlo, de expresar su descontento, su creatividad o su rabia… «todo lo que estaba directamente vivido se ha alejado en una representación[1]».

Un aspecto innovador de esta tecnología es que está siempre en el bolsillo de sus usuarios. Ya no es una simple herramienta, algo que vas a buscar cuando lo necesitas sino que es ella que te va a buscar a ti, y cuando sea. En todo momento, y por cualquier razón puede sonar y modificar tus planes, interferir en tu cotidianidad. El móvil es un freno para vivir el presente, y eso es una de sus consecuencias sociales más miserables. Cuando estás en un sitio que no conoces ¿por qué arriesgarse a tomar algo en un bar extraño cuando puedes llamar a un·a colega para saber donde hay un sitio molón? L×s usuari×s de móvil, como amputad×s de su presencia al mundo, se mandan mensajitos mientras el tren atraviesa paisajes desconocidos… ¿Por qué mirar más allá?

Ante un mundo cada vez más complejo, el móvil participa en convertir la vida en su propio comentario. Una extracción de la realidad que culmina con las funciones de cámaras de fotos y vídeo ahora integradas en todos los móviles.

Bob
«He visto la charla de John Zerzan[2] en el CCCB. Como mola tío. Es superguay. T mando el vídeo.»
Barcelona, mayo del 2009

un móvil quemandose